Muchas veces pensamos que tenemos que obligarnos a hacer ejercicio para mover el cuerpo. Pero el movimiento natural ya está ocurriendo: respiramos, cambiamos de postura, caminamos y nos estiramos sin darnos cuenta.
Aparece cierta ligereza.
Hay algo curioso que aparece muy a menudo en las clases de movimiento.
Muchas personas llegan con la sensación de que tienen que empezar a moverse, como si el movimiento fuera algo que se activa con un botón.
Pero el cuerpo ya está en movimiento.
Respiras.
Cambias de postura.
Caminas por casa.
Te estiras sin darte cuenta.
El movimiento ya está ocurriendo.
Lo único que pasa es que muchas veces dejamos de prestarle atención.
Y cuando por fin decidimos “hacer ejercicio”, muchas veces aparece la exigencia:
hacerlo bien
hacer lo suficiente
hacerlo perfecto
Pero el cuerpo no funciona demasiado bien bajo órdenes constantes.
Funciona mucho mejor con algo más sencillo.
Curiosidad
A veces el movimiento empieza con algo muy pequeño:
estirar los brazos al levantarte
mover el cuello después de horas frente a una pantalla
tumbarte en el suelo un momento y respirar
No parece gran cosa, pero el cuerpo lo agradece.
En las sesiones de movimiento pasa algo bonito: cuando alguien deja de intentar hacerlo correcto, empieza a moverse de verdad.
La respiración cambia.
Como si el cuerpo recordara algo que ya sabía.
Quizá moverse no sea añadir más cosas a la lista del día.
Quizá sea simplemente volver a escuchar.
Hoy puedes probar algo muy simple.
Antes de seguir con tu día, pregúntate:
¿qué movimiento me vendría bien ahora mismo?
Y empieza por ahí.
A veces el cuerpo solo necesita un poco de espacio para volver a moverse con naturalidad.
El movimiento no siempre empieza con una rutina. A veces empieza simplemente escuchando al cuerpo.

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