Hola,
Hay dÃas en los que mi cuerpo no tiene la misma energÃa. Me levanto más despacio, los músculos se sienten pesados y la mente no tiene ganas de esfuerzo.
En esos momentos, me pasa que pienso: si voy a moverme, que sea como siempre. Con la misma intensidad, la misma rutina, el mismo ritmo. Y si no puedo, mejor no hago nada.
Pero he aprendido que el cuerpo no es asà de rÃgido. Cambia cada dÃa.
Algunos dÃas, moverse es fácil y ligero. Otros, solo pide algo diferente. No parar del todo, sino un movimiento más suave, más lento, con menos esfuerzo.
Algo tan simple como girar los hombros un poquito, mover el cuello con calma o estirarme respirando hondo. No parece mucho, pero muchas veces es justo lo que necesito para que el cuerpo despierte poco a poco.
Lo curioso es que, cuando le respondo al cansancio con suavidad, todo fluye mejor. La respiración se profundiza, los músculos se aflojan y esa pesadez se va yendo.
No porque lo haya forzado, sino porque le di lo que pedÃa en ese momento.
Escuchar al cuerpo es aceptar que no todos los dÃas son iguales. Moverme diferente no es flojear; es ser más listo conmigo mismo.
Si hoy te sientes asÃ, prueba conmigo esto: en vez de preguntarte cuánto deberÃas moverte, pregúntate:
¿Qué tipo de movimiento me harÃa sentir un poco mejor ahora mismo?
Y empieza por ahÃ. A ver qué pasa.
Un abrazo,
Silviactiva
P.D. ¿Te resuena? Cuéntame en los comentarios o respóndeme al mail, me encanta saber de ti.

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