Práctica 2 · Activar el centro
Si la primera práctica era sobre llegar, esta segunda es sobre asentarse.
A menudo, cuando iniciamos el día, habitamos en la periferia: pensando en lo que falta por hacer, mirando el móvil, conectados con el exterior pero desconectados de nuestro eje.
Esto genera una sensación de inestabilidad, de "ir empujados" por las circunstancias en lugar de responder desde nuestra propia fuerza.
Activar el centro no es hacer abdominales. Es encontrar un punto interno desde el cual se organiza el movimiento y desde donde podemos responder al mundo con firmeza, no con rigidez.
Qué es "activar el centro"
ConceptoEl centro no es un músculo, es una referencia. Es la zona profunda del abdomen y la espalda baja, donde se origina el soporte de nuestra estructura.
Cuando el centro está "apagado", la tensión se acumula en hombros y cuello, que acaban sosteniendo un cuerpo que no tiene base.
Al activarlo, devolvemos el peso a su sitio. La respiración se vuelve más profunda y la mente, naturalmente, se aquieta.
Marco de la práctica
Contexto- ● Duración orientativa: 5–8 minutos
- ● Momento del día: justo después de "Llegar al cuerpo" Secuencia
- ● Enfoque: tonificación profunda y eje
- ● Actitud: firmeza suave, sin forzar
La práctica
Paso a pasoColócate de pie, con los pies separados a la anchura de las caderas. Siente tus raíces en el suelo.
Lleva una mano a la zona baja del abdomen, justo por debajo del ombligo.
Al exhalar, imagina que el ombligo se acerca suavemente a la columna vertebral. Exhalación
No es un tirón brusco; es como si abrocharas un cinturón cómodo por dentro.
Mantienes esa sutil contracción al inhalar, sin bloquear la respiración. Sostenimiento
Siente cómo la zona lumbar se estira y se alarga hacia arriba.
Desde aquí, haz pequeños movimientos:
levanta los brazos, gira suavemente el tronco. Movimiento
¿Cómo cambia el movimiento si sostienes el centro?
Busca la sensación de un tronco sólido y flexible, como un árbol bien arraigado.
Registro: antes y después
AutoobservaciónAntes de empezar
Antes- ¿Siento mi peso apoyado o tiendo a irme hacia adelante?
- ¿Hay tensión en mi espalda baja?
- ¿Me siento "desarmado" o disperso?
Después de la práctica
Después- ¿Siento más calor en la zona central?
- ¿Mi postura se siente más ligera?
- ¿Cómo se respira ahora desde esta posición?
No busques un efecto dramático. Busca la sutileza de estar contenido por ti mismo.
Para integrar en el día
IntegraciónEl centro es tu batería interna.
A lo largo del día, cuando te sientas ante el ordenador, cuando te levantes de la silla o cuando tengas que cargar algo, recuerda activar este "botón" interno antes de moverte.
Moverte desde el centro protege tu espalda y te da una presencia física más clara y segura.
No porque te hagas más grande, sino porque ocupas tu lugar con mayor integridad.
0 Comentarios
Este es un espacio de respeto, calma y aprendizaje compartido.
Puedes comentar, preguntar o aportar tu experiencia con libertad y amabilidad.
No se publicarán comentarios ofensivos, promocionales o que rompan el clima de cuidado de esta comunidad.